lunes, 17 de enero de 2011

Las villas amuralladas de Ciudad Rodrigo y Almeida

por Fernando Mañueco Ordóñez



Una a cada lado de la frontera hispanoportuguesa, Ciudad Rodrigo es una población realmente espectacular, pero la hermosa Almeida no se queda atrás.

CIUDAD RODRIGO, en Salamanca, y ALMEIDA, al otro lado de la frontera, en Portugal, tienen en común varias cosas. Primero, su pasado como plazas fuertes defensivas en los tiempos en que los vecinos se miraban con recelo. Segundo, su carácter de ciudades amuralladas, a modo de cáscaras de nuez que esconden en su seno enormes bellezas monumentales. Y tercero, que en ambas se puede rodear prácticamente todo el caso urbano por el adarve de sus murallas. Un paseo muy recomendable en ambos casos.

Plazas amuralladas

El perímetro de la muralla de Ciudad Rodrigo supera los dos kilómetros. Cuenta con cinco puertas. A saber, la del Sol, la del Conde, la de Amayuelas, la de Santiago y la de Sancti Spiritus. No muy lejos, Aldea del Obispo cuenta con un recinto amurallado similar, con forma de estrella, como el de Almeida. También San Felices de los Gallegos conserva parte de sus fortificaciones.

La muralla medieval de Ciudad Rodrigo se conserva prácticamente intacta, con sus fosos, cañoneras, y algunos de sus cañones. Incluso se pueden apreciar todavía los impactos que provocó la artillería francesa en la torre de la catedral y en algunos otros edificios.

Resistencia heroica

En estos días se celebra el bicentenario del sitio que sufrió Ciudad Rodrigo por parte de Napoleón. Ciudad Rodrigo jugó una papel importante en todo el entramado de batallas, guerrillas y enfrentamientos que se produjeron entre 1807 y 1813. Las tropas napoleónicas finalmente tomaron la ciudad el 18 de julio de 1810 después de una heroica resistencia por parte de la población. Posteriormente Lord Welington volvió a recuperar la plaza en enero de 1812. Desde entonces, Wellington se convirtió en Duque de Ciudad Rodrigo.

El castillo y las tres columnas

El castillo del siglo XIV es ahora Parador de Turismo. Muy recomendable. Cerca del castillo se encuentra un antiguo verraco de origen vetón.

A la entrada de la ciudad, según se viene de Salamanca, se levantan tres columnas romanas que se han convertido en el símbolo de la ciudad. Era la antigua Miróbriga, por eso, el gentilicio de los nacidos en Ciudad Rodrigo es mirobricenses. También es un símbolo de la ciudad el farinato, un curioso y riquísimo embutido elaborado con miga de pan, grasa de cerdo, pimentón y especias.

La catedral y la plaza Mayor

La catedral es la joya de la ciudad, construida a caballo entre el románico y el gótico. Varias iglesias se diseminan por la población rivalizando en belleza con la propia catedral. Hace pocos días se ha reabierto la torre de la catedral. Ya se pueden subir de nuevo esos 138 peldaños que conducen a su cuerpo de campanas, desde donde se puede disfrutar de excelentes vista de la ciudad y su entorno.

Junto a la catedral se levanta la capilla de Cerralba, con la que compite en belleza. Ciudad Rodrigo cuenta, además, con un curioso Museo del Orinal, que se encuentra junto al edificio catedralicio.

La Plaza Mayor, con el ayuntamiento en un extremo, es el corazón de la ciudad. Destacan los palacios que se levantan aquí y allá en la almendra central de la villa. El palacio del Príncipe o de los Águila, con su patio porticado, el de los Castro, el de los Moctezuma, el de la Marquesa de Cartago... La portada de la Casa de la Cadena es simplemente espectacular.

El yacimiento arqueológico de Siega Verde

El yacimiento rupestre de Siega Verde ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad hace pocos meses. Se encuentra en la carretera que parte de Ciudad Rodrigo con dirección a Lumbrales, a 14 kilómetros de la primera. Una visita guiada de hora y media permite adentrarse en todas las bellezas paleolíticas que ofrece el lugar, pero atención, porque conviene concertar cita.

Y no muy lejos de ciudad Rodrigo, Salamanca, una visita indispensable. No puede olvidarse tampoco Ledesma, ni los cercanos Arribes del Duero o la Sierra de Francia.


Y al otro lado de la raya... Almeida

Portugal es un país muy bello, se mire por donde se mire. Desde la frontera con Galicia hasta las playas del Algarve, pasando por la deslumbrante Lisboa. Pero también en el interior hay paisajes y rincones maravillosos. En la comarca de Beira Baixa, la villa de Almeida ha pasado de manos castellanas a portuguesas, y viceversa, en numerosas ocasiones. Es lo que suele suceder con las poblaciones fronterizas.

Sus murallas y, en general todo el complejo defensivo, son realmente espectaculares. A vista de pájaro la fortificación de Almeida dibuja una estrella de múltiples puntas. En lo más alto de la villa, la iglesia y el depósito de agua. A lo largo de toda la población se suceden las calles con gran sabor popular y con una belleza deslumbrante. Y muy cerca las localidades de Castelo Bom y Castelo Mendo, que conservan todavía el regusto medieval.

Belmonte, cuna de navegantes

La ciudad portuguesa de Belmonte se levanta arracimada sobre una colina, a unos 90 kilómetros de Ciudad Rodrigo, un poco más allá de Guarda. Belmonte conserva una bella judería, con su sinagoga de 1297. Belmonte, una ciudad de 3.600 habitantes, es el hogar de aproximadamente 300 descendientes de judíos que sobrevivieron a la Inquisición practicando su religión en secreto. De hecho, es la única comunidad importante de estos "judíos secretos" que aún permanece en la Península Ibérica.

Hay un Belmonte en España, en Cuenca, que se adorna con un precioso castillo. En el Belmonte portugués también hay un castillo y bonitas iglesias y un rollo de justicia o picota que por aquellos lares se denomina pelourinho.

El castillo es una construcción del siglo XII en la que nació el navegante Pedro Álvares Cabral, que descubrió Brasil en el año 1500. Cabral llegó al litoral sur del actual estado de Bahia. Por cierto, que uno de los barrios más populares de Bahia se llama, precisamente, pelourinho.

4 comentarios:

  1. Enhorabuena por este preciso reportaje de los lugares más interesantes en torno a Ciudad Rodrigo, al uno y al otro lado de la frontera hispanoportuguesa. Un destino que me apunto para una futura visita.

    ResponderEliminar
  2. Qué buen post Fernando! Me lo apunto en mi libretilla de lugares por visitar...
    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Mmm qué recuerdos de Ciudad Rodrigo parada indispensable cada vez que iba al pueblo extremeño San Martín de Trevejo... ya hace años que no voy al pueblo... por otros viajes evidentemente. Gracias por hacerme recordar parte del recorrido de mis recuerdos.

    ResponderEliminar
  4. Hola Fernando.

    Enhorabuena por este reportaje.

    Mi nombre es Raúl herrero Cabrera, Estoy haciendo una página Web de turismo de Ciudad Rodrigo, con motivo de la realización de un curso de diseño de páginas Web a través del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo. Esta página puede que se publique próximamente por un tiempo indefinido.

    Me gustaría poder poner en dicha página Web (que estará también en redes sociales) alguna/s foto/s que me parecen interesantes. Junto a la/s foto/s pondría de quien son estas y un enlace a este reportaje.

    La página no se realiza con fines comerciales ni con ánimo de lucro.

    Si tienes cualquier duda o quieres que te indique que fotos son las que utilizaría puedes ponerte en contacto conmigo en el e-mail raulciudadrodrigo@gmail.com e indicarme un e-mail de contacto.

    Un cordial saludo
    Raúl Herrero

    ResponderEliminar