martes, 28 de diciembre de 2010

Visita a Cracovia

por Juan José López

Cracovia

En muchos aspectos, Cracovia es la ciudad más interesante de Polonia. Es la capital histórica, univesitaria y cultural del país, además de poseer un casco antiguo que se salvó de la destrucción de las Guerras Mundial (a diferencia de la desvastada ciudad de Varsovia). Además, cerca de Cracovia se encuentran visitas tan interesantes como las Minas de Sal de Wielizcka, el santuario de la Virgen de Czestochowa o el campo de concentración de Auschwitz, por citar solo tres lugares.

Por todo esto, y por el encanto que posee Cracovia, me parece la ciudad más recomendable en un viaje a Polonia.

DÓNDE ALOJARSE:

Polonia es un país con buena relación calidad-precio en los alojamientos; por ejemplo los hoteles son bastante más económicos que en España.

Pero la opción que me parece más recomendable es alojarse en un apartamento. Abundan por el casco antiguo, y suelen estar en edificios históricos reformados. Es un tipo de alojamiento económico, con mucho encanto y con una calidad bastante buena, por lo menos así fue el apartamento en el que yo estuve: Apartamenty Galeria. Se encontraba situado cerca del centro y de la estación de trenes, en una calle por la que pasaban autobuses y tranvías. Aunque veréis que Cracovia es una ciudad que se puede recorrer fácilmente a pie, sin necesidad apenas de tomar transporte público.

QUÉ VER: EL CASCO ANTIGUO

El centro histórico concentra la mayoría de los puntos de interés, aunque no hay que olvidar el cercano barrio de Kazimierz, el antiguo barrio judío que se sitúa al sur del centro. Además hay que reservar un par de días para las visitas a lugares cercanos a Cracovia. En total, se necesita un mínimo de 4 días para visitar la zona.



La Plaza de Mercado es el epicentro de la ciudad. Es un enorme cuadrilátero, recorrido de dñia y de noche por turistas, curiosos, artistas callejeros y paseantes variopintos. La plaza está dominada por las airosas torres de la Basílica de Santa María, una obra maestra de la aquitectura polaca. No os perdáis también su interior, profusamente decorado en un estilo que va del gótico al barroco.



También merece la pena subir a la torre del Ayuntamiento (una torre gótica aislada en mitad de la plaza), o asomarse a la pequeña iglesia de San Adalberto, o asomarse a las tiendas de la Lonja de los Paños. Pero lo más interesante de la plaza es su continuo ir y venir de gente, sus cafeterías y restaurantes siempre animados, su latido de gran ciudad llena de vida.





Las calles que rodean la plaza son todas interesantes y albergan edificios de interés. Saliendo hacia el norte por la calle Florianska, se llega a lo que queda de las murallas medievales que rodeaban el casco histórico.



Hacia el este, se encuentran los edificios de la Universidad Jagellónica, una de las más antiguas de Europa. En el patio del Collegius Maius hay un reloj medieval con figuras que salen a dar las horas en punto.

Hacia el sur, se puede tomar el Camino Real (la calle Grodzka), rodeado de iglesias y edificios medievales y barrocos, que han sobrevivido a la destrucción de las guerras que han asolado el país.



Al final de la calle, se alza imponente la colina Wavel, el recinto que contiene dos de los monumentos más significativos de la ciudad: el Castillo Real y la Catedral de Wenceslao.




Recomiendo que vayáis tenprano para conseguir las entradas de estos monumentos, sobre todo si visitáis Cracovia en temporada alta (en verano). La colina Wavel ofrece además estupendos miradores sobre la ciudad y el río Vístula, que envuelve la colina con un retorcido meandro.


EL BARRIO JUDÍO

El Kazimierz, el barrio judío de Cracovia, se encuentra al sur del casco antiguo, con el que está separado solo por una avenida, aunque antiguamente un brazo del Vístula los separaba como si fueran dos ciudades distintas.

Actualmente sean pocos los judíos que habitan el barrio, después del holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Pero sigue conservando muchos recuerdos de la comunidad hebrea, así como un ambiente bohemio y alternativo, que lo ha convertido en uno de los barrios más populares de la ciudad.



El legado hebreo se puede rastrear en las sinagogas, comenzando por la Sinagoga Vieja, que alberga un museo sobre los judíos de Polonia. Hay al menos tres o cuatro sinagogas más, todas próximas entre sí, e interesantes de visitar. Saliendo del Kazimierz hacia el sur se llega a la calle Lipowa, donde todavía se puede ver la fábrica de Oscar Schindler, benefactor de los judíos inmortalizado en la película de Steven Spielberg "La lista de Schindler".




Una recomendación personal es que vayáis al Kazimerz a cenar, en alguno de sus restaurantes de comida hebrea. Os recomiendo el restaurante Ariel, un lugar magnífico para saborear las antiguas recetas de los judíos de Polonia.

La visita al Kazimerz puede incluir también un recorrido por sus iglesias, como la de Santa Caterina o la de San Estanislao. No en vano, se dice que Cracovia es la ciudad con mayor densidad de iglesias, después de Roma. Y de forma muy especial, si el tiempo acompaña, recomiendo un paseo por las márgenes del Vístula, desde el puente Grunwaldzski al puente Debnicki, disfreutando de las vistas de la ciudad y del castillo Wavel.

Cracovia sobre el Vístula

En otro reportaje hablaré sobre los lugares interesantes en los alrededores de Cracovia, como el Campo de concentración de Auschwitz-Birkenau y las Minas de sal de Wielizcka.

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