jueves, 28 de octubre de 2010

Alcalá la Real; la vida en la frontera.

por Eva María López



...Hacia la noble Alcalá me hace revolotear un sentimiento

como si mi corazón fuera un pájaro encerrado lejos de su nido.

alcalá es la morada única aunque esté lejos

porque las vicisitudes me lo impidieron.

¿No es el trono más grande que ví,

bello como una novia sobre el estrado?.

La luna es su corona, las Pléyades sus pendientes

y su cinturón las estrellas brillantes.

¿Acaso Alcalá no domina el verdoso campo

y quién ve su extensión no olvida sus preocupaciones?


Abú Yafar.


Ver Alcalá la Real en un mapa más grande


Alcalá la Real es un enclave de gran importancia estratégica en el sur de la Península Ibérica. Este hecho y, en especial, el carácter de frontera que tuvo en el pasado han determinado el devenir histórico de la ciudad.
Si bien la ocupación humana en Alcalá la Real está atestiguada desde tiempos tan remotos como el neolítico, su papel en la historia comienza a ser relevante en época islámica. Con anterioridad, existen testimonios de un poblamiento continuado a través de numerosos yacimientos arqueológicos distribuidos por todo el término municipal.

La ubicación actual de Alcalá la Real, comenzó a surgir a mediados del s.XVI. Cuando años después de la conquista definitiva de Granada, la frontera dejó de estar cercana, por tanto los habitantes ya no necesitaban refugiarse tras las murallas de la fortaleza y comenzaron a surgir pequeños vecindarios alrededor de conventos e iglesias que se iban edificando fuera de la ciudadela militar, hasta llegar a ser lo que es hoy, un municipio de 23.000 habitantes distribuido básicamente entre dos cerros; el de la Mota (de ahí el nombre de la fortaleza) y el cerro de las cruces, cuyo nombre radica en un víacrucis medieval que se recorría en ese lugar. El término municipal de Alcalá abarca la propia ciudad de la Mota y 16 aldeas.



FORTALEZA DE LA MOTA:


Es recomendable la ropa cómoda, poca carga y poca prisa, ya que la fortaleza es el punto más alto de la ciudad, y conviene recordar que vamos a visitar la fortaleza más alta de Europa (1.033 m. sobre el nivel del mar) y la 2ª más grande de España (3 hectáreas en la ciudadela más la triple muralla elíptica). También es más aconsejable visitar la ciudad en otoño o primavera, ya que aquí somos de temperaturas algo extremas.
Iniciaremos el ascenso a la fortaleza paseando por los jardines de la Mota y siguiendo el recorrido de las murallas. Esta fortaleza, tenía a su alrededor 3 murallas elípticas las cuales estaban cerradas por 9 puertas; hoy día solamente se conservan 3 de estas puertas: La puerta de las Lanzas, la puerta de la Imagen y la puerta del Peso de la Harina, que dispone de un estupendo enclave desde el cual en los días claros, se divisa perfectamente Sierra Nevada, La fortaleza de Moclín, la línea de Atalayas de la frontera y el arrabal de Santo Domingo, donde se pueden ver los restos de la 1ª iglesia cristiana que se edificó en Alcalá la Real tras su reconquista definitiva a manos del rey Alfonso XI el día 20 de Diciembre de 1.341.




Al pasar la puerta del Peso de la Harina, que era donde se estableció el control de mercancías que entraban en la ciudad en la época de la frontera, nos encontramos en la pequeña Plaza Baja, donde se ubicaba el mercado y actualmente puede visitarse una reconstrucción de una pequeña botica medieval. Desde este lugar, ya se observan la Iglesia Mayor Abacial, las Casas del Cabildo, la Torre del Homenaje, la de la Cárcel y los restos de las calles y casas medievales.


La Torre del Homenaje forma parte de la alcazaba militar, que a su vez se distribuye en tres torres, Homenaje, Campana y Mocha, unidas entre sí por unos altos adarves entre los cuales se encuentra el patio de armas formando un triángulo. Una de las curiosidades de este patio de armas, es que en sus muros se pueden ver perfectamente multitud de marcas de cantería, algunas de ellas de origen masónico; y otra, es que en el interior se guarda una gran cantidad de bolines de las catapultas, algunos de ellos con unos 50cm de diámetro. Se puede subir a todas las torres, y en el interior de sus salas, están recreados varios audiovisuales explicativos para el visitante que no disponga de guía.


La iglesia abacial, que es uno de los puntos fuertes de esta visita (si no el que más). Lo primero que sorprende al visitante es que solamente es una iglesia por la parte exterior. En el interior nos encontraremos pisando sobre un suelo de metacrilato, (que no todos los visitantes se atreven a pisar) bajo el cual se distinguen restos de multitud de enterramientos y restos arqueológicos partiendo desde el neolítico, y pasando por las culturas íbera, romana, visigoda, musulmana y medieval. También se puede visitar el coro de la iglesia, el despacho del abad y la torre del reloj, además de ver un audiovisual sobre la vida en la frontera. La construcción de esta iglesia data del s.XVI y se edificó sobre los restos de una iglesia gótica del s. XIV que a su vez suplantó la mezquita mayor de la ciudad. Su arquitectura tiene una mezcla algo arriesgada de arquitecturas renacentista, gótica y clásica, con algunas capillas manieristas y platerescas.


*Es muy impactante darse cuenta de que en prácticamente diez metros cuadrados ha quedado la impronta del paso del hombre por este lugar desde la prehistoria, pero si el visitante no se hace con un acompañante que conozca un poco la historia del lugar, le será imposible distinguir estos restos, ya que a simple vista, todo parecen tumbas. Si alguien se anima a venir, estaré encantada de mostrarle estos lugares.


CASCO ANTIGUO:


La iglesia de San Juan Bautista, es la más cercana a la Fortaleza. Es una coqueta iglesia renacentista construida entre los siglos XVI-XVII y a la que se accede a través de un patio típico andaluz. Es una sencilla capilla rectangular con bóveda de cañón. En su interior guarda la imagen del Stmo. Cristo de la Salud, una de las más queridas y populares del pueblo. Desde el interior de la iglesia, se accede a un museo muy singular y a la vez desconocido: el museo de religiosidad popular, en el que hay verdaderas curiosidades originarias de la devoción privada como pueden ser cilicios, todo tipo de rosarios y biblias escritas en diferentes idiomas, además de un sinfín de objetos curiosos.


*Este lugar es uno de mis rincones favoritos, quizá sea porque he pasado aquí toda mi vida, en el patio que da acceso a la iglesia, hay una frondosa parra con buena sombra y dulces uvas y un pozo con agua fresca y algunas sillas de anéa donde sentarse un rato a disfrutar de una buena charla; es un lugar apto para bohemios.

Ya en el centro del pueblo, podremos ver el Paseo de los Álamos y en sus aledaños, podremos visitar el Convento de Capuchinos s.XVII (actual biblioteca municipal) y la Iglesia de San Antón s.XVII con su capilla aledaña del Cristo de la Misericordia del s.XIV. y el Pilar de los Álamos s.XVI, que fue el primer edificio civil que se construyó en la ciudad fuera de la fortaleza y que era una de las puertas de entrada al pueblo aunque ahora se encuentra en el mismísimo centro.



Siguiendo por la calle principal de Alcalá, conocida popularmente como "El llanillo", nos encontramos el Palacio Abacial s.XV. Este palacio se construyó sobre una casa solariega y tiene una de las fachadas más emblemáticas del pueblo, ya que su arquitectura reúne trazas del barroco italiano y del barroco francés. En su interior podremos visitar el muséo arqueológico de la ciudad.



Si seguimos dirección norte por El Llanillo, en la misma acera nos encontramos la iglesia convento de las Dominicas s.XVI, cuya capilla alberga como imagen principal a la Virgen del Rosario. Es una capilla rectangular con un bellísimo artesonado de madera y en su parte posterior se puede ver la clausura de las monjas a través de una celosía.

*Actualmente hay un grupito de monjas procedentes de Madagascar que entonan preciosos cánticos con los ritmos de aquellas tierras, es una curiosa mezcla la del sobrio entorno con los gráciles cantos que si el viajero tiene la ocasión de escuchar, seguro no quedará indiferente.


Abandonaremos por el momento las bonitas casas señoriales del Llanillo para coger una de sus callejuelas hasta la iglesia de las Angustias, también llamada de Sto. Domingo, esta iglesia del s.XVIII tiene una bóveda muy llamativa y de dificilísima ejecución, en este templo se guarda la pila en la que recibió el bautismo el gran imaginero Martínez Montañés, pero sin duda la que capta todas las miradas dentro de esta iglesia es la Virgen de las Angustias (1940), también aquí se aloja la imagen de la Entrada de Jesús en Jerusalén (La Borriquilla 1983).


A unos 100 metros de la iglesia de las Angustias, nos encontramos la Plaza del Ayuntamiento s.XVIII, una amplia plaza con mucha luz que se encuentra entre el mismo edificio del Ayuntamiento y las “Casas de Enfrente” que albergaban la lonja del mercado y su construcción es muy parecida a la del ayuntamiento.


Volvemos de nuevo hacia el Llanillo, y a unos 80 metros hacia el norte nos encontraremos la iglesia de Consolación, también llamada de Sta. María la Mayor s.XVI. Es un templo de grandes dimensiones con planta de cruz latina, en su interior está la mayor muestra de retablística alcalaína y alberga las imágenes de la mayoría de las cofradías de Semana Santa, aunque la imagen más venerada es la de la patrona, la Virgen de las Mercedes que se encuentra en el camarín del retablo mayor de esta iglesia.

*Bordeando la iglesia, se entra a una plaza que los alcalaínos la llamamos "El Juego Pelota", donde termina la plaza hay una ermita donde se venera el Ecce-Homo. También en esta plaza, hay un bar en el que se puede degustar una buena muestra de la cocina típica alcalaína, con muy buen servidio y a buen precio; El Bar Madrid.


*En frente de esta iglesia se encuentra la Fuente de la Mora, de construcción actual, aquí terminaría la visita por el casco antiguo de Alcalá la Real, pero antes de marcharnos de este entorno, Junto a la fuente de la mora, hay un pequeño lagar familiar donde se pueden degustar los vinos de la tierra, así como embutidos y quesos de fabricación casera. En el interior, bajo tierra, hay una pequeña cueva que en tiempos de la guerra civil se usaba como refugio y que ahora alberga un precioso Belén que se encuentra expuesto todo el año.



Otros lugares de interés para el viajero que se quede unos días por la ciudad:


-Centro de rescate de reptiles y anfibios.
-Barrio de las Cruces con sus ermitas de La Verónica y Fátima.
-Ermita de San Marcos y recorrido por los tajos y camino de los Zumaques.
-Ruta por las atalayas. (19 torres)
-Las 16 aldeas.
-Fuente del Rey y ermita de la coronada (Lugar donde acamparon las tropas de Alfonso XI cuando vinieron a sitiar la ciudad musulmana)


A tener en cuenta:


-Monumentos cerrados todos los lunes así como el 24 y 24 de Diciembre y el 31 y 1 de Enero.
-Horarios de visita a las iglesias adaptados a horarios de misa.
-La entrada a la Fortaleza de la Mota incluye la visita al museo del Palacio Abacial.
-El plato estrella de la comida alcalaína es “La Secretaria”.


Rutas en las que se inscribe Alcalá la Real:


-Camino de Santiago.
-Ruta de los Castillos y Batallas.
-Ruta del Califato.
-Legado Andalusí.
-Caminos de Pasión.
-Ruta de los Milagros.

-Ruta Romances y Leyendas.

Más información en: http://www.alcalalareal.net/turismo/index.htm











“Fija, mucho vos saluda… uno que es de Alcalá…”
Libro del Buen Amor.

lunes, 18 de octubre de 2010

Budapest, ciudad del Danubio

por Juan José López

Budapest

Budapest forma, con Viena y Praga, un triunvirato de grandes capitales centroeuropeas que no hay que perderse. Con Viena tiene en común el Danubio y un cierto aire aristocrático y decadente. Con Praga coincide, en buena medida, en la fisonomía urbana y del estilo de vida.

Pero pronto se percibe que Budapest es diferente, quizá menos turística, acaso más auténtica y acogedora, por ejemplo en esto:
  • El centro es pequeño y se puede pasear a pie.
  • La gente es bastante amable (¡sobre todo mucho más amable que los checos!)
  • Los alojamientos y los restaurantes tiene buenos precios.
  • Tiene un ritmo de vida más pausado que otras capitales. Lo veréis si, por ejemplo, os dais un paseo al parque Várolsliget o a la Isla Margarita.
  • Es la ciudad-balneario por antonomasia.
Budapest es una ciudad que crece y vive de cara al río. No en vano, el río la divide en sus dos ciudades históricas, BUDA y PEST, actuando como una bisagra en el corazón de la ciudad.
Por eso me parece imprescindible hacer una excursión por el río, en cualquiera de las compañías de ferrys turísticos que se sitúan entre el Puente de las Cadenas y el Puente Isabel. Una buena opción puede ser Legenda, que junto al paseo por el río incluye la visita a la isla Margarita.




¿DÓNDE ALOJARSE? El alojamiento en Budapest tiene una relación calidad-precio excelente, y es posible conseguir una habitación doble en un hotel de 5 estrellas por 60 euros la noche la habitación doble. Suelen ser hoteles de estilo muy clásico, situados en palacios del casco antiguo. Una vez más, recomiendo utilizar la página booking.com para reservar.

Otra opción estupenda es reservar un apartamento. En mi caso, estuve en el Paprika Apartment, con una ubicación inmejorable junto a la parada central de metro. Por muy buen precio se pueden encontrar apartamentos céntricos, desde donde ir andando a casi todos los lugares turísticos.

¿QUÉ VER EN PEST?

La parte de Pest es más grande y moderna que la de Buda, y necesita más tiempo para la visita. En cualquier caso, en un par de días se puede visitar todo lo importante de Pest.

Se puede comenzar con el Parlamento Nacional húngaro, es un llamativo edificio que recuerda mucho al Parlamento inglés. Visitarlo es gratuito pero un poco complicado. No se puede reservar entrada, solo ir por la mañana y conseguir cita para el mismo día. Cuidado porque yo fui sobre las nueve de la mañana, un sábado, y aún así no conseguí entrar.



Tras echar una ojeada al Danubio y la orilla de Buda, podemos seguir hacia la Basílica de San Esteban. Es muy recomendable subir a la cúpula y disfrutar de las vistas de la ciudad.




Luego se puede andar toda la Avenida Andrassy, declarada Patrimonio de la Humanidad. Es una larga calle llena de palacios que discurre sobre la línea de metro más antigua de Europa. Ahora bien, el estado de conservación de la avenida y de algunos edificios deja un poco que desear, y es una pena.




Al final de la avenida está la Plaza de los Héroes. Ahí podemos visitar el Museo de Bellas Artes, el más destacable de la ciudad (con cuadros de El Greco, Rembrandt o Velázquez, entre otros).



También desde la Plaza de los Héroes se accede al magnífico Parque Városliget, con varias atracciones que visitar, como el Castillo Vajdahunyad, y el famoso balneario Széchenyi, donde se puede jugar al ajedrez en sus piscinas termales al aire libre.


Con la línea 1 del metro podemos volver al centro de Pest. En la pastelería Gerbaud, en la plaza Vörösmarty, se pueden probar algunos dulces típicos, y luego pasar la calle Váci, la más comercial de la ciudad. Al final de la calle, hay un mercado cubierto llaamdo Budapest Galleria.

Pero el paseo más bello y sugerente de Budapest, sin duda alguna, es la margen del río. Desde allí se puede disfrutar del paisaje y admirar puentes tan bellos como el Puente de las Cadenas (Schezenyi lánchid), todo un símbolo de la ciudad. Desde los puentes de Budapest se puede disfrutar de un atardecer que estoy seguro que no olvidaréis nunca.




¿QUÉ VER EN BUDA?

La parte de Buda es más antigua y aristocrática, y se puede visitar en un día. La ruta comprende la colina del castillo (la colina de Buda), a la que se puede subir en teleférico, y la colina vecina de la Ciudadela. El Palacio Real alberga hoy en día un museo, que personalmente no me pareció demasiado interesante. Las calles de Buda llevan hacia la iglesia de San Matías, quizá la más llamativa de la ciudad, con un tejado multicolor que recuerda la catedral de San Esteban de Viena.



Justo al lado está el llamado Bastión de los Pescadores, una pintoresca atalaya sobre el río con magníficos paisajes de Pest ante la vista. Un consejo: la entrada al Bastión es un timo, solo permite subir a una parte muy limitada de las murallas, mientras otra parte similar se puede visitar gratis.




Junto a la colina de Buda está la colina de la Ciudadela, a la que se sube por un tortuoso camino rodeado de vegetación, que hace casi olvidar que se está en medio de una gran ciudad. La subida es dura pero arriba tiene su recompensa, con una vastísima vista de la ciudad. La ciudadela en sí es una tosca fortaleza que solo tiene el interés de visitar un búnker de la Segunda Guerra Mundial.




Al bajar de la colina de la Ciudadela hay que pararse en el balneario Géllert, el más antiguo y artístico de la ciudad, con un espléndido estilo art-nouveau. Es una oportunidad más de disfrutar de la tradición termal de Budapest.

Hasta aquí lo esencial de la visita a Budapest. Por supuesto, hay muchos más paseos y lugares interesantes en la ciudad, que también pueden interesar al que disponga de más días para visitarla. Otra opción es tomar un tren a Pécs, al Lago Balatón o a otro destino interesante de Hungría.

La mirada desde el puente

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VER MIS FOTOS DE BUDAPEST EN
FLICKR.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Extremadura, ese lado de España

por Miguel Ángel Arévalo Merino

Teniendo 41 años ya iba siendo hora de que conocidos tantos rincones de nuestro país aprovechásemos en familia un pequeño hueco en nuestra agenda para visitar Extremadura. En realidad, no contábamos con mucho tiempo, apenas tres días mal contados, tiempo suficiente para visitar Trujillo, Mérida y Cáceres, un orden de visita que no responde a ninguna lógica, pues lo razonable hubiera sido visitar primero Trujillo, luego Cáceres y finalmente Mérida.

Hice muy bien en decidir, de forma completamente personal, acceder a Extremadura no por Córdoba recorriendo la N-432 a su paso por Peñarroya-Pueblonuevo, camino natural desde
Jaén, sino hacer más bien uso de la magnífica red de autovías que tiene España: dicho y hecho. Si uno asciende por la A-4 hasta justo antes de llegar a Madridejos (Toledo) se observa cómo puede seguirse en autovía hasta Toledo y luego continuar hasta Cáceres, accediendo a Extremadura ya muy cerca de Trujillo. Calculen ustedes que el trayecto Linares-Trujillo se puede hacer en apenas 3 hrs 15 mins, con autovía de impresionante calidad y sin apenas tráfico, inmensas rectas manchegas que se pierden en el horizonte, con un asfalto de impecable calidad y que hace Extremadura muy accesible al resto de España. Olvídense en acceder a esta comunidad autónoma atravesando Córdoba, tendrán que recorrer casi 200 kms de carretera de doble sentido, peligrosa, con cambios de rasante constantes, curvas de poquísima visibilidad y conductores de complicada catalogación, un verdadero peligro que puede y debe ser evitado. Les digo esto de buena tinta, fue el recorrido que hice para regresar a Linares, nunca conocí Cerro Muriano -no hice el servicio militar- esta vez me tocó pasar por allí, primera y última vez, se lo aseguro.



Miren, les tengo que ser sinceros, Trujillo se puede visitar en apenas un par de horas. Lo más destacado es la Plaza Mayor, con su Palacio de la Conquista y la Casa del Peso, la Alcazaba que corona esa plaza desde muy alto. Visiten también el interior de la Iglesia de San Martín, en esa misma plaza, es un ejemplo de parroquia austera, muy extremeña y de una plástica que reside en su propia sencillez. Me quedo con una instantánea en el interior de esa parroquia: una familia, al término de la misa de tarde, se aproxima a una de las capillas laterales, todos los familiares visten ropas usuales, cotidianas, modestas, de diario. Son una familia cristiana, tan sólo son creyentes, eso es todo. El párroco, con alegría -como debe ser- abre la cancela que protege la capilla e invita a todos los familiares a aproximarse a la pila bautismal, el motivo es bien sencillo: es un bautizo. La criatura, de apenas un mes, es bautizada en un emotivo y rápido acto, eso es todo, no hay más, es un sacramento cristiano en el recogimiento de una familia, un acontecimiento en lo hondo de una familia; el resto, sobra, debemos tomar ejemplo de qué deben ser las cosas y de qué no deben ser, la humildad prodiga y favorece la virtud, la abundancia nos hace rayanos en el más insoportable de los absurdos.

Trujillo tiene un valor intrínseco: su importancia histórica, su valor turístico, deseo que con el paso de las décadas esta localidad trabaje a conciencia su sector hostelero y de restauración. Aquí en Jaén también tenemos ejemplos, demasiado cercanos, de enclaves turísticos que deben trabajarse desde la excelencia del trato al turista. Una ciudad no se sostiene tan sólo por tener edificios de los siglos XV, XVI, XVII, ese valor hay que realzarlo con esmero, constancia, inversión privada de los hosteleros y miras de futuro, no añado más.

Yo recomendaría que ustedes visitasen Trujillo de mañana, estimo que comenzando la visita a las once de la mañana y acabando a las dos de la tarde pueden tener más que suficiente, finalmente almuercen en su Plaza Mayor. Estén atentos, elijan bien el lugar donde almuerzan, es suficiente con esto que indico, ustedes son inteligentes y sabrán elegir.


Posteriormente, de forma poco lógica, producto de mi poco tiempo para preparar este viaje, eso está bien, no todo puede estar tan preparado, nos dirigimos a Mérida, pasando a Badajoz cuando lo razonable hubiese sido dirigirse a Cáceres, mucho más cercano. Mérida es, sin duda, el plato fuerte extremeño, con todos los respetos para Cáceres. París bien vale una misa, Mérida bien merece un día completo para su visita. Teatro, Anfiteatro, Circo Romano, Museo Nacional del Arte Romano -una verdadera joya- un magnífico edificio de nueva creación perfectamente diseñado, inteligente, hábil, bien planteado; Arco de Trajano, acueducto de los Milagros, acueducto de San Lorenzo -mejor conservado y restaurado-, Alcazaba, río Guadiana y su entorno, casa anfiteatro, Iglesia de Santa Eulalia, Morería, Casa Mitreo/Columbarios. Aconsejo que adquieran un tique de 12 euros que les permita la entrada conjunta a todos estos sitios, si ustedes pretenden visitar -y pagar- cada uno de estos sitios por separado les costará mucho más. Estos tiques los pueden adquirir en la entrada de cualquiera de estos sitios. No dejen de visitar los lugares mencionados, pero les destaco dos que, por insospechados, merece la pena visitar. En primer lugar, vean las ruinas romanas de Morería. Estas ruinas romanas, muy bien conservadas, iluminadas y señalizadas están al descubierto pero protegidas por un inmenso edificio ocupado por distintas Consejerías de la Junta de Extremadura. Es muy curioso, es buena idea, unas ruinas preservadas y a vista del visitante pero cubiertas por edificios públicos civiles, ejemplo éste de convivencia entre el presente y futuro con el pasado, respeto arqueológico y construcción actual, buen maridaje. No dejen tampoco de visitar los sótanos de la Iglesia de Santa Eulalia, al iniciar las obras para una mejor cimentación de este edificio descubrieron que bajo su suelo había unas ruinas romanas en toda la extensión de la propia iglesia, con necrópolis incluida. Verdaderamente merece la pena bajar al subsuelo de esta iglesia y ver cómo la Consejería de Cultura obrará finalmente de la misma manera que en Morería.


En los alrededores del complejo arqueológico tienen ustedes más que sobrados lugares para almorzar o cenar. Buen yantar, buena bebida, excelentes productos ibéricos y magníficos precios, recomiendo cualquiera de estos lugares, muy concurridos a cualquier hora del día.

Finalmente Cáceres. Apenas necesitan ustedes unas tres o cuatro horas para visitar su casco
antiguo. Lástima que en la noche anterior a nuestra visita, eso fue un diez de octubre, domingo tuviera lugar un magnífico espectáculo de luz y sonido en este soberbio enclave de piedra e historia, conocido el espectáculo como "Urban Screens", que muy bien me lo pronunció un simpático cura que iba cobrando las entradas -tan sólo 1 euro- para la Iglesia de San Francisco. No desaprovechen la oportunidad para subir a una de las dos torres de esta iglesia, podrán divisar perfectamente todo el casco turístico de Cáceres, así como poder disfrutar del silencio que da pensar que tan cerca se encuentran los campos a las afueras de la ciudad, en otro tiempo mucho más pequeña y recogida. Cáceres se ha convertido en una imponente urbe de modernas avenidas, muy equiparable a Valladolid, Salamanca o Segovia, por ejemplo; todas ellas como testimonio de que se puede avanzar hacia adelante siendo respetuoso con la historia del patrimonio histórico que uno mismo tiene. Me quedo con otra instantánea de Cáceres, el obispado de Coria-Cáceres (comparten diócesis, como la concatedral, que también es de Coria-Cáceres), tiene sus puertas abiertas, cualquiera puede entrar al obispado y visitar su biblioteca, por ejemplo, incluso husmear en las escaleras que dan acceso a la residencia del Sr. Obispo, muy bien señalizado. Quedé impresionado por la elegancia de los jovencísimos sacerdotes que ví en el obispado, gente pulcra, bien plantada, con sus alzacuellos, como manda la norma, muy al estilo del Código da Vinci. Me parece bien que la Iglesia abra sus puertas y que deje entrar en sus propiedades, quizás eso mismo les pudiese ayudar en estos difíciles
tiempos para ellos. Sólo acabo haciéndome una pregunta. ¿Por qué los sacerdotes suelen usar alzacuellos en provincias como Sevilla o Córdoba -al menos que me conste- y en cambio es tan complicado verles usar esa prenda de diario en Linares? Los carboneros, cuando los había en Linares, siempre iban tiznados de carbón, uno les conocía por lo que parecían, muy a su honra. Los camareros suelen llevar camisa blanca y libretilla en la mano para apuntar, los banqueros suelen llevar traje de chaqueta y corbata, por qué los sacerdotes aquí no usan alzacuellos, salvos honrosísimas excepciones, quizás pueda parecer una apreciación algo gremial, pero no deja de ser una apreciación.

Visiten Extremadura, dediquen al menos un par de días a los lugares que tan modestamente he mencionado y sigan mis pocos pero buenos consejos. Observen que he valorado lo que he visitado, aunque quizás tampoco me haya deshecho en alabanzas. Ya digo, vayan a Extremadura, vayan directos a lo realmente interesante, merece la pena.